Experiencia 1. La cosa.

La cosa

¿Por qué se regalan flores? ¿Para demostrar amor? ¿Amor de madre e hija? ¿de amantes? ¿de amigos? ¿de hijos a padres? Indistinto. Amor, simpatía, ternura, amabilidad. ¿Pero por qué flores? ¿Qué representan? Son bellas, coloridas y tienen rico aroma. Pero son fugaces, efímeras. Tendrán todo su esplendor tan solo algunos días, luego empezarán a arrugarse de a poco. Aunque se les den los cuidados apropiados, en menos de un par de semanas estarán marchitas. Y es inevitable. Están condenadas. Desde el momento en que se las arranca de la tierra. Entonces, ¿por qué se regalan flores como un gesto de amor? ¿o como representando el amor de ese vínculo? ¿significa que ese amor vale solo por un instante y después se marchita? Quizás demuestra que, como todo en la vida, el amor y los vínculos son fugaces. Todo esta condenado a ser fugaz. Quizás se regalan flores en el inútil intento de congelar ese amor en el tiempo presente. Quizás son el regalo mas brutalmente sincero. Porque entrañan vitalidad y muerte al mismo tiempo. Belleza y decaimiento. 

Backstage.

Reformulación. La cosa.

ISO: 1000 f (diafragma): 6.3 , velocidad de obturación: 60 , Cámara y Focal utilizada: Nikon réflex 18-55 mm. Para representar esta dualidad entre belleza y muerte, posicioné una linterna con luz fuerte bien direccionada para recalcar y definir más la sombra, dando la sensación de que es una especie de brazo que busca atrapar a las flores, que está al acecho. Además, utilicé un velador de luz cálida apoyado contra el suelo para iluminar sutilmente  permitiéndome más versatilidad en el manejo del diafragma y agregándole cierto tono cálido a la fotografía. Debido a que de la semana pasada a esta las flores están más marchitas, decidí bajar la saturación para oscurecer un poco mas la imagen, también buscando representar el paso del tiempo.

Entrega final: “La cosa”

Como punto de partida, tomé la idea de fugacidad aplicada a las flores y los posibles significados que la costumbre de regalarlas podría connotar.  En base a esto, quise explorar el juego que se generaba con la sombra de unas flores mediante las distintas variables de iluminación. Así, me decidí a ir por una sombra que ocupe tanto o más espacio y protagonismo que las mismas flores, para representar el inevitable paso del tiempo, que anda al acecho de la vitalidad. También por esta razón, quise usar siempre las mismas flores, para que estén progresivamente más marchitas, realzando la idea. Tomando ciertas correcciones y opiniones de la clase, fui reformulando el encuadre y la posición y nitidez de la sombra, hasta llegar a este resultado donde la sombra, a diferencia de la primer entrega, está más fusionada con las flores ahora marchitas, como si la muerte al fin las estuviera abrazando.

Configuración técnica:  ISO 800, f (diafragma): 5.6 , velocidad de obturación: 1/30 , Cámara y Focal utilizada: Nikon reflex 52 mm. La iluminación constó en una linterna con gran luminosidad para delimitar la sombra y un velador cálido para iluminar un poco más, aunque sutilmente.

Fotos del proceso:

Planta de luces
Backstage.
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